Libertada de las Drogas

Comencé a fumar cigarrillos cuando tenía 14 años  para mí era fácil conseguir cigarrillos, alcohol y pastillas relajantes. Lo común con las drogas es que vas a desarrollar dependencia y le iras perdiendo el miedo a las drogas, una nueva experiencia te llevara al próximo nivel de consumo y nueva droga de selección. Así fue conmigo, de experimentar con cigarrillos y alcohol experimente con marihuana. De la marihuana, probé diferentes pastillas, gases, hasta llegar a la cocaína... anos sometida sin entender ni aceptar que estaba adicta. Me justificaba diciendo que podía para cuando quisiera, solo las usaba par de días a la semana (5).... de ahí el crack y la heroína.  
Supe estar a punto de morir llena de vergüenza sin poder reconocer que era adicta, clamando a Dios que me libertara. Pensé que jamás podría ser libre de las garras de la adicción porque la droga la deseaba y la odiaba. Odiaba como me sentía cuando tenía que enfrentar la realidad de que mi cuerpo estaba intoxicado, que había denigrado mi persona, que había traicionado a los que amaba y que no tenía dinero para continuar costeando mi vicio así que robe y mentí. Deseaba la sensación corta y efímera de bienestar, de paz, de llenura, la falsa alegría, confianza, fortaleza, poder que me ofrecía la droga, esto duraba varios minutos cada vez era más efímero, cada vez necesitaba más o algo más fuerte.
Que débil era dominada por una sustancia que hacia conmigo lo que nada ni nadie era capaz de hacer, ni aun Dios lograba mi obediencia. Pero yo había escuchado de un Dios, de Jesús hacedor de milagros. Con el pelee, lloré, clame, implore, resiste, mas Jesús me conquisto.
Fui adicta muchos anos, aun sin mucho saber que lo era, y aun negándolo a mi propia persona un día tuve que aceptar la verdad. Aceptar que era adicta no cambio mi realidad, pero si comenzó el proceso de mi liberación. Ya sabía cuál era el demonio que luchaba, vivía dentro de mí y era más fuerte que yo, continuamente me dominaba, y me odiaba tanto por ello que desee morir. No morí, porque la misericordia de Dios fue grande conmigo. Mas no era libre, viva avergonzada de mi secreto. Como pude caer tan bajo, me decía... Había tenido una visión distorsionada de ser adicta, mas yo en mi casa sin vivir en la calle, viniendo de "buena familia",  educada estaba adicta a drogas ilegales y legales.
Como comenzó mi libertad. Mi libertad comenzó conociendo quien era Dios. Conociendo a mi Padre celestial, desarrollando una relación con Dios aumento mi fe y confianza en El. Llego el día que pude rendir mi voluntad a su voluntad, me rendí y Jesús me liberto.
Dios abrió mi entendimiento a su verdad y me dio la fortaleza para decir NO y separarme de aquellos que me proveían acceso a las drogas. Dios me fortaleció y me sano. Yo le obedecí, cada una de sus instrucciones. Desee cambiar, desee ser libre y le creí a Dios.
Hoy no tengo ninguna dependencia a ninguna droga. Tengo el fruto del autocontrol por eso no me emborracho. Hoy ya no soy una adicta ni enferma mental, porque Cristo me dio una nueva vida. Su Espíritu vive en mí! Te soy honesta no conozco nada que me haya podido libertar de las ataduras de las drogas, solo Jesús.
No es religión es relación con aquel que tiene el poder de la resurrección, Jesús. Y es ese poder, el que te puede levantar de la tumba.
Yenan