lunes, septiembre 19, 2011

Meditando sobre la Vida




La vida llega a nosotros así como los espermatozoides de diminuta, llenos de energía impregnan el ovulo. Va creciendo llena de su fuerza, energía, movimiento veloz, crece hasta un punto clímax. Luego comienza a decaer. Nuestro cuerpo va perdiendo, poco a poco la energía, fuerza, vitalidad. La muerte nos choca en la puerta como un tren que no lo podemos parar. Viene hacia nosotros, su llegada es segura y cuando llega a tu puerta, te tumba llevándose la vida de ti.

La vida es un suspiro. Ayer era niña, hoy soy abuela. Llegue aquí en un abrir y cerrar de ojos. Lo más que me ha sorprendido es que en este punto de mi vida he entendido que lo más valioso es conocer a Dios dentro de nuestro entendimiento y amar a las personas.

La vida me maravilla viene sobre ti como una gran ola, que tienes que aprender a surfear. Te tumba y te levantas, te tumba y te levantas y cuando piensas que ya has aprendido a balancearte sobre las olas, la vida nuevamente te tumba. En la vida el equipaje debe ser liviano. El equipaje liviano es libre de culpas, rencores, enojos, envidias, celos, amarguras, iras. Mientras más liviano más fácilmente puedes deslizarte sobre las olas de la vida. La mejor tabla para surfear la vida es el amor, pues el amor incluye la paz, la justicia, la verdad, la misericordia y la esperanza. Para poder lograr balancearte sobre esta tabla recuerda soltar tu equipaje.

Acepta la vida, amala en cada ser que comparte el planeta con nosotros. Recibe la vida es materia prima para edificar otras vidas. No luches con la vida ella siempre gana. La vida no te quita, tampoco te da. La vida es. La vida es como un trampolín que si aprendes a brincar en el subirás bien alto pero siempre bajaras de nuevo. Por eso yo prefiero observarla como bailarina que danza a mí alrededor y maravillarme con su gracia.

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